Dunkirk spirit 2017

Esta es la primera entrada de este blog colectivo. En esta bitácora iremos compartiendo con todos vosotros las aventuras de esto cinco profes que, durante unas semanas, han cambiado el Guadalete por el Thames y el Cam .

Nada mejor, para comenzar que una foto ilustrativa del tema de moda o, mejor dicho, los temas de moda: el Brexit y Dunkerque

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UE as Dunkirk beaches
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De vuelta…

Ya de regreso en El Puerto y con algo más de tiempo antes del inicio del nuevo curso, llega el momento de compartir la increíble experiencia pedagógica vivida gracias a la oportunidad brindada por el Programa Erasmus +

De entre los magníficos cursos realizados durante las cinco Movilidades, el que incluía Talleres en Metodología AICLE (Aprendizaje Integrado de Contenidos y Lenguas Extranjeras) ha aportado, por su propia naturaleza, una gran cantidad de material que sin duda será de gran utilidad para el IES Pintor Juan Lara y, por qué no, para todas las personas interesadas. 

Habría que puntualizar que los materiales, sitios web, vídeos de YouTube, Apps, …recopilados están en inglés. Sin embargo, muchas de las actividades son fácilmente adaptables al castellano y podrían ser útiles para todo tipo de alumnado, tanto de Programas Bilingües como no bilingües, para grupos de apoyo o refuerzos, PMAR,…

Desde aquí un sincero agradecimiento a la Dr Diana Hicks, centrada en el ámbito de las Humanidades, y a Graham Workman, más enfocado a Ciencias y Matemáticas, por su saber hacer, sus grandes ideas y sus materiales. Si alguien tiene la oportunidad de participar en un curso impartido por alguna de estas eminencias en su campo, que no lo dude un instante: la satisfacción y el aprendizaje están más que asegurados. 


                  

    

An introduction to CLIL Methodology 

Graham Workman

Diana Hicks

Greenwich, II parte

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Volví a Greenwich, para ello tuve que exprimir el escaso tiempo que me quedaba. No había podido estar en el National Maritime Museum ni en el Royal Observatory, por lo tanto no había podido estar en el Meridiano 0° o Prime Meriden, como es conocido en inglés.

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A diario pasamos meridianos, a diario nos menos cambiando latitud u longitud, nuestras coordenadas varían con nuestro movimiento diario. Sin embargo, Greenwich es la línea que divide al mundo entre Este y Oeste, Occidente y Oriente. Tiene pues el encanto de lo especial, del hito único y singular.

Para alguien que, como yo, vive en Cádiz y está medianamente informado, hay una cierta familiaridad con Greenwich, no en vano por Cádiz pasó el meridiano 0° de los mapas españoles durante muchos años.

Fuente: blog Calle Ancha

Sin embargo, el Royal Observatory mucho más que sólo eso. Era el lugar de trabajo de personajes tan ilustres como Edmund Halley, Bradley y Maskelyne, astrónomos que ayudaron a comprender mejor nuestro cosmos, usando la palabra que tanto gustaba a Carlos Sagan y y que cuadra mucho mejor por cuanto que lo engloba todo.

En el museo del observatorio se conservan también los modelos originales de los relojes fabricados por Harrison, los Mark I, II y III instrumentos imprescindibles en su momento para la producción de un cronómetro marino preciso para el cálculo exacto de la longitud, una medida fundamental, vital en la navegación de tiempos pretéritos en la que aún no se contaban con la radio o el radar; conocer la longitud con precisión podía evitar desastres como el de la flota del almirante Shovell que colisionó con la costa de Scilly en 1707, perdiendo 4 barcos y centenares de vidas. La historia de Harrison y sus relojes y la lucha por el cálculo exacto de la longitud está magníficamente recogida en el libro de Dava Sobel Longitud, muy recomendable.

El National Maritime Museum es un museo altamente didáctico, no es una simple colección de cacharritos. La colección se organiza en diferentes exhibiciones en torno a una temática: el mundo atlántico, el comercio, la compañía de las Indias Orientales, Nelson, etc.

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Levita vestida por Nelson en Trafalgar, puede apreciarse el agujero de la bala que lo mató junto al hombro izquierdo

El Museo ocupa algunos edificios de lo que había sido la Royal Hospital School (o Royal Naval Schol). Flamsteed House (1675-1676), la parte original del Real Observatorio, fue diseñada por Christopher Wren y fue el primer complejo en Gran Bretaña construido para la investigación científica. Del conjunto forma parte también la Queen’s House, un edificio clásico del siglo XVII diseñado por Íñigo Jones, es el centro del paisaje histórico “parque y palacio” del Greenwich marítimo. Este conjunto es Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde 1997.

Camden

 

 

I walk through Camden town in the evening
Strolling silently and hardly breathing
Footsteps behind me slightly quicker
The corner of my eye a shadowy flicker

Estos versos pertenecen a la primera estrofa de Shadow of fear, de Madness, de su álbum de 1980 Absolutely. Al anochecer un tipo cualquiera pasea por Camden y unos pasos a sus espaldas lo atemorizan y pronto es presa del pánico. Puede que a principios de los ochenta Camden fuese un barrio que pudiera a temorizar a cualquiera que pasease por sus calles al anochecer.

Casi cuarenta años después Camden es un barrio asaltado todos los días por hordas de turistas que buscan unas Doc Martens a precio de saldo y no, nada más lejos de la realidad. Quizás las encuentren antes en Amazon o en los outlets online que aquí. Pero Camden es mucho más que tiendas bohemias con exornos increibles.

Camden conserva bastante del barrio que era en época victoriana. El barrio donde se ubicaban establos en lo que hoy día es Camden Market, un lugar que en su momento de apogeo llegó a albergar más de 800 caballos.

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En Camden puedes comer el mejor Fish and chips de Londres, en Poppies. En Camden puedes aún encontrar edificios tan increíbles como el Carreras Cigarette Factory, una especie de templo egipcio que, en realidad fue durante mucho tiempo una fábrica de cigarrillos y, en la actualidad, alberga servicios públicos del gobierno del Gran Londres.

Por Camden pasa también el Regent’s Canal, uno de esos canales que llegan hasta Manchester y que tanto tuvieron que ver con la Revolución Industrial y el despegue de Gran Bretaña como potencia industrial. Aquí se ubican las esclusas (Camden locks) que permitían a las barcazas subir de uno a otro nivel. Barcazas que eran remolcadas desde la orilla por los caballos que se alojaban en esos inmensos establos de Camden; allí también había un hospital equino donde atender a los caballos heridos en su ardua tarea.

Hoy día es un lugar donde darse un largo paseo y alejarse del ruido y el ajetreo de esta metrópoli. El Regent’s towpath es un bálsamo estupendo por el que caminar contemplando barcazas y algún que otro solitario pato

Camden es música, lo prueba que buena parte del brit pop nació allí y también la cantante que se ha convertido en un icono de dicho barrio: Amy Winehouse. Omnipresente en el mismo.

En definitiva, no hagais como el protagonista de la canción de Madness con la que empezaba este post y pasead sin miedo por Camden, dejaos caer por el Regent’s towpath y, si os atrevéis, haced como yo y llegad hasta Regent’s park, un paseo largo pero que merece la pena.

¿Qué hago yo aquí?

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Me voy a poner literario y voy a plagiarle vilmente el título a este muchacho que tan bien me cayó siempre, Bruce Chatwin, un tipo que se ganó la vida viajando (viajando de verdad, no como yo) y luego contándonos sus experiencias en libros tan interesantes como este mismo, En la Patagonia o El virrey de Ouidah. Mi destino no es nada exótico y mi estilo escribiendo es, claro está, infinitamente menos depurado por decirlo suavemente). Eso sí, me he venido a la patria de Chatwin, a Londres. La descabellada intención de mejorar mi inglés es el motivo que me ha traído aquí junto otros cuatro compañeros de mi Instituto de Enseñanza Secundaria.

Pero las clases y la tarea dejan algo de tiempo libre y, entonces, es cuando me zambullo en Londres y me dedico a andar, y a andar y a seguir andando y eso que mi tarjeta Oyster para el transporte está a punto de derretirse, pero ni aun así dejo de andar.

Las caminatas son necesarias si uno quiere aprehender cuanto más mejor de la vida en esta ciudad tan vibrante. El metro te priva de ver muchísimas cosas, así que es necesario compensar con esos buenos paseos. Pero es con una caminata con lo que empiezo el día antes de mis clases: Aldenham Street, Eversholt Street, Euston Square, Euston Road, Upper Woburn, Tavistock Square, Woburn Place, Russell Square hasta el 155 de Southampton Row. Mi camino a diario, más o menos, unos 15 minutos que suelen convertirse en 20 por la obligada parada diaria en Café Nero para comprar el café del desayuno.

La clase

La academia es estupenda. Francamente, si he de recomendarle a alguien que quiera estudiar inglés en Londres le diría que lo haga en St Giles. La organización, las instalaciones, el emplazamiento y, sobre todo, el profesorado y el personal en general es magnífico.

Los primeros días mi clase estaba formada, mayoritariamente, por japoneses hasta cinco ha habido dentro del grupo, a los que añadir una taiwanesa, un coreano del sur, una turca, un suizo de origen iraní, una brasileña, una chilena, un serbio, un colombiano y, claro, un servidor. Nunca más de doce personas. No obstante, los grupos son cambiantes, se van compañeros, llegan otros, no todos estamos allí para la misma cantidad de semanas.

El progreso en estas dos semanas creo que ha sido bastante evidente. El pasado martes me vi obligado a hablar delante de mi clase durante unos quince minutos, sin interrupción, sin dudar y, según Simon, mi profe, lo hice bastante bien. Espero dar la talla el próximo día 1 en el speaking para obtener el C1. 

Como todas las academias de inglés en el Reíno Unido, St Giles cuenta con un amplio programa de actividades culturales y excursiones, del cual no puedo decir mucho porque, por elección propia me he mantenido algo al margen, ya que prefería ver todos esos sitios que tantas ganas tenía de ver y ha sido esta segunda semana cuando, por fin me he decidido a participar en alguna actividad social: el afternoon tea.

 

Sin embargo, haber renunciado a las actividades sociales me ha permitido hacer y ver todo esto:

Y eso sólo fue la primera semana. Hasta ahora, esta semana he podido hacer todo esto

Y aún me queda hablar de Camden, el barrio más cercano a mi residencia y, quizás, uno de los más característicos de esta ciudad. Queda también cerrar el post sobre Greenwich… pero, eso será otro día. A descansar, que mañana hay clase

British library y Tate modern

No tenía previsto visitar la British Library aun a pesar de tenerla a escaso cinco minutos de mi residencia. Es enorme y descomunal, pero no la tenía como uno de mis imprescindibles. Sin embargo…

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Sin embargo, la visión de este cartel a diario ha actuado como el perfecto cebo para un historiador y, finalmente, he cedido a la tentación.

La British es una mole de edificio al lado de otro no menos imponente, la estación de ferrocarril de St Pancras international, un descomunal edificio neogótico de tonalidades rojizas, debido a los ladrillos con que está construido. Desde aquí sale el tren Eurostar que une Londres con París y Bruselas a través del túnel submarino del Canal de la Mancha.

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Al acceder al patio anterior de la biblioteca encontramos una estatua que representa Newton, fundida en bronce por Edoardo Paolozzi y que se inspira claramente en los dibujos de William Blake

En esta biblioteca hay restaurantes, tiendas y cafetería y, sobre todo, mucha vida. Es un lugar cómodo y pensado para que el investigador se sienta a gusto; razón por la cual no es extraño poder compara en la tienda de la biblioteca un adaptador para cualquier clase de enchufes, algo que puede necesitar todo el que vaya armado de su portátil y que, cualquiera, puede dejarse en casa.

100 años, un siglo ya de la Revolución rusa. El segundo acto (si tomamos a la I Guerra Mundial como el primero) del que denominó Eric Hobsbawm el “corto siglo XX”. La exposición es un recorrido por el contexto histórico previo a la revolución, la Gran Guerra, la propia revolución y, finalmente la guerra civil y la muerte de Lenín. Carteles, fotografías, películas e incluso grabaciones de audio de discursos de Lenín… Una exposición muy interesante que se basa, esencialmente, en los fondos de la propia biblioteca.

Pocas imágenes puedo poner de la expo, no en vano estaba prohibido tomarlas, pero ¡ejem! aquí van algunas. Disculpad la poca o nula calidad de las mismas.

Y también tenían el famoso cartel de la CUP, perdón, no el de la CUP pero sí uno de los que usó para inspirarse su diseñador. Pongo los dos y así lo dejo más claro.

 

La Tate Modern, otro edificio descomunal, otra mole. El templo del “arte difícil”. Es broma, pero no es menos cierto que si vienes dispuesto a encontrarte obras como las de la National Gallery o, incluso el Tate Britain mejor que no entres. Se encuentra alojado en la antigua central de energía de Bankside, en la orilla sur del Támesis. Originalmente diseñada por sir Giles Gilbert Scott y construida entre 1947 y 1963. Dejó de funcionar como central eléctrica en 1981 y el edificio fue reconvertido en museo por los arquitectos suizos Herzog & de Meuron, quienes dieron al edificio su imagen actual. Picasso, Miró, Dalí, Kandinsky, Max Ernst, Mondrian, Matisse, Degás, Ai Wei Wei, Bruce Naumann son sólo algunos de los artistas que tienen obras en este museo tan apabullante en lo arquitectónico.

 

Notting Hill, South Kensington y la huella del incendio en Grenfell

Pasear por Portobello Road, Notting Hill y South Kensington es hacer un poquito el guiri, lo cual, de vez en cuando tampoco está mal. Mirar los puestos del mercadillo y las tiendas, tomar algo de comida a pie de calle o sentado en una recóndita y arbolada plaza, como fue mi caso. Todo eso está bien, sin embargo, creo que hemos de observar el mundo con ojos más avezados que los del simple turista. Tenemos que rascar la superficie y llegar a capas más profundas.

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Estamos paseando por uno de los barrios económicamente más solventes de todo Londres, pero muy cerca, sin alejarnos casi podemos ver la torre Grenfell carbonizada, la misma que ardió el pasado 14 de junio dejando al menos 79 muertos.

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En el centro, el esqueleto de Grenfell tower

Los ciudadanos del barrio ven cada día, a poca distancia el esqueleto carbonizado de la torre y es posible ver en farolas y ventanas carteles demandando justicia o la verdad sobre lo acontecido en el edificio. Otros, sencillamente, apuntan a la primera ministra Theresa May como una ladrona o una mentirosa y, para ello, la comparan en vileza con la otrora premier británica Margaret Thatcher.

 

Alguno de su vecinos históricos sabían de sobra de la mezquindad e hipocresía de los políticos, especialmente George Orwell, autor de 1984, Rebelión en la granja u Homenaje a Cataluña y que vivió en este barrio.

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Un paseo agradable y un ratito de portarse como un guiri (informado y curioso) para despejarme después de la clase de hoy.

Tenía curiosidad por ver un monumento construido en Green Park hace cinco años en memoria de los más de 55.000 pilotos, artilleros, bombarderos y navegantes de las tripulaciones de la RAF muertos en misiones de bombardeo sobre Alemania y la Europa ocupada.

Hay en este país una cierta actividad pedagógica en la edificación de monumentos y memoriales y eso es de agradecer; no sólo por parte de aquellos que, de un modo u otro puedan estar relacionados con el homenajeado, sino por todos aquellos a los que nos gusta obtener información clara de qué es lo que se trata de homenajear allí.

En el momento de la edificación de dicho monumento había pasado ya 62 años desde el final de la II Guerra Mundial y estos hombres, de muchísimas nacionalidades, cuya media de edad oscilaba entre los 19 (incluso 16) y los 25 años, no tenían un monumento que los recordase. En cambio, su jefe, Arthur T. Butcher o Bomber Harris, aquel que los mandó a morir sin ninguna clase de escrúpulos sí tiene una estatua desde bastantes décadas atrás.

 

 

 

Big Ben afónico hasta 2021

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Hoy, a las 12, se ha quedado afónico (no mudo) el Big Ben. Su voz permanecerá en silencio hasta 2021; su restauración así lo exige. Los que tengáis previsto oírlo en vuestro viaje a Londres sabed que no volverá a sonar en un período de 4 años. Me recuerda a ese momento de la película War horse en que estalla la Gran Guerra y un motorista llega al pueblo del protagonista y advierte que las campanas sonarán ese día por última vez y no lo volverán a hacer hasta concluir la guerra. No sabía aún nadie en ese momento que ese espacio de tiempo sería de cuatro años

Sunday afternoon

Save me, save me, save me from this squeeze.
I got a big fat mama trying to break me.
And I love to live so pleasantly,
Live this life of luxury,
Lazing on a sunny afternoon.
In the summertime
In the summertime
In the summertime

Lo decían The Kinks en esta canción de finales de los 60s: “Lazing on a sunny afternoon”. Aunque, en realidad, ha habido poco laziness. Desde Camden hasta la Tate Britain y ver el edificio del MI6 al otro lado del Vauxhall Bridge. Después de empacharnos de Turner, Bacon, Moore, Lawrence y otros artistas británicos , paseo hasta Covent Garden Market, pasando por el edificio del Parlamento y después por Trafalgar Square. Para acabar por la tarde en el tube (metro) hasta Knightsbridge (sí, por supuesto, al topicazo de Harrod’s ¡cómo no!), South Kensington, Brompton Oratory (iglesia católica neo barroca de visita muy recomendable)y que da título a una canción de mi muy admirado Nick Cave:

Up those stone steps I climb
Hail this joyful day’s return
Into its great shadowed vault I go
Hail the Pentecostal morn
The reading is from Luke 24
Where Christ returns to his loved ones
I look at the stone apostles
Think that it’s alright for some
And I wish that I was made of stone
So that I would not have to see
A beauty impossible to define
A beauty impossible to believe
A beauty impossible to endure
The blood imparted in little sips
The smell of you still on my hands
As I bring the cup up to my lips
No God up in the sky
No devil beneath the sea
Could do the job that you did, baby
Of bringing me to my knees
Outside I sit on the stone steps
With nothing much to do
Forlorn and exhausted, baby
By the absence of you

Para acabar en la residencia en la que me alojo, escuchando ambas canciones (y otras más) mientras escribo estas líneas. Como puede verse, un domingo poco o casi nada lazy.

Londres desde las alturas

Este blog está teniendo repercusiones casi inmediatas. Una de las más afortunadas tuvo lugar hace un para de días. Un antiguo compañero, al leer algunos de los post supo que estaba en Londres y, casi de inmediato, me sugirió subir al Sky garden del edificio 20 Fenchurch Street, más conocido como el walky talky. Ayer mismo, en el tren de vuelta de Cambridge tratamos de conseguir una reserva para subir. Advertencia: es gratis, sí, pero es difícil conseguir una reserva si no es con dos semanas de antelación… o si tienes un golpe de suerte y pillas la última que quedaba libre para el sábado. Mi caso.

35 pisos que el ascensor sube a una velocidad de vértigo, se te taponarán los oídos y pensarás ¡vaya porquería de ascensor hay en mi casa! (yo lo hice). Sales al exterior y contemplas Londres a tus pies , más o menos a 120 metros por debajo de ti.

Otra sugerencia más para cuando paséis por esta ciudad tan apabullante y tan inabarcable ¡Ah! y hay un estupendo bar. Si, además pilláis un día sin viento podréis salir a la terraza exterior, no fue mi caso.